Cuando la luz misma se convierte en el cable
Imagina una pantalla que no solo muestra imágenes, sino que también transporta datos a la velocidad de la luz dentro de sus propios píxeles. Eso es, en esencia, lo que promete la interconexión óptica basada en Micro LED: diminutos emisores de luz, más pequeños que el grosor de un cabello humano, capaces de funcionar simultáneamente como fuente visual y como canal de comunicación de altísima velocidad. No es ciencia ficción de laboratorio lejano; es la dirección hacia la que empresas como Samsung y LG ya están orientando sus líneas de investigación avanzada en semiconductores ópticos.







