Cuando el partido se convirtió en producto
La forma de ver deporte cambió más rápido que cualquier táctica sobre el césped. Hace una década, el partido llegaba por la televisión abierta o por un cable que casi todos compartían; hoy, el mismo encuentro se reparte entre tres o cuatro aplicaciones, cada una con su propia suscripción. El espectador ya no elige el canal: elige cuántas cuentas está dispuesto a mantener.






